por Rodríguez Jr.

SANGRE AZUL ALEMANA DE NICO ROSBERG

18 Octubre 2016 | 09:30 AM

Es muy posible que Nico será el campeón del mundo de 2016, ya que le bastarán sólo tres segundos lugares y un tercero en los cuatro GP que le restan al torneo Mundial. Tal vez incluso, pueda coronarse en México; basta otra falla grande de su compañero y rival.

Por ello vale la pena dejar muy claro, que este piloto –hoy en la punta de la ola– no es producto de una generación espontánea, ya que aparte de ser hijo de campeón mundial de la Formula 1 (Keke Rosberg en 1982), es paisano de Michael Schumacher con siete coronas en su haber y de Sebastian Vettel con cuatro más.

Estos factores son importantes, ya que es parte de su propia naturaleza, de una casta que tiene la costumbre de enseñar a que la gente llegue a lo óptimo en lo que se desempeña. Tradición, mata improvisación…

La escuela alemana de pilotaje no ha nacido ayer, tiene una solidez que bien le permite remontarse a los inicios del siglo XX para encontrar fenomenales volantes. No debe eludirse que en el país de Goethe se han interesado en las competencias con automóviles, prácticamente desde que se inventó el motor de combustión.

La industria germánica de los coches es muy avanzada, y siempre está buscado que sus creaciones se sometan a los límites. No hay mejor manera que haciéndolas enfrentarse a los rivales. Por eso es tan importante la liga local de carreras, la DTM; o la categoría en la que compiten sólo autos Porsche.

Dentro de los linderos de la Formula 1 poco después de 1950, ya se formaban autos alemanes en equipos como: Veritas (1951), BMW (1952), AFM (1952), EMW (1953), MSM (1953), KLENK (1954) y desde luego, Mercedes (1954). Lo que supone que, si llevaban coches, por fuerza deberían tener quienes los pilotaran; y por ende, que lo hicieran bien.

Por mencionar a unos cuantos de los pioneros: Karl Kling (1910-2003) manejando el Mercedes de 1954 y 1955. Hermann Lang (1909-1987) que condujo para Maserati y para Mercedes. Rudolf Krause (1907-1987) quien trabajó para BMW. Paul Pietsch (1911-2012) desempeñándose con: Maserati, Veritas y Alfa Romeo. Wolfgang Seidel (1926-1987) inscrito por Maserati, Cooper, Emeryson, Lotus y Porsche. También Hans Herrman (1928) compañero de Fangio y de Moss en Mercedes.

Es importante citar aparte, a un corredor que pudo haber llegado a las más grandes alturas porque era fenomenal. Se mató en un Ferrari en Monza en el año 1961, y ahí empezó la leyenda de Wolfgang von Trips (1928- 1961).

Como se puede apreciar ancestros sí que los hay, y la potencia de la buena sangre que se la aportan las once coronas conseguidas entre M. Schumacher y Vettel.

Aún así, no estará por demás añadir que Alemania ha registrado a 62 pilotos entre 1950 y 2016. Se cita, entonces, a lo que acumularon más carreras hasta hoy:

Schumacher 307

Nico Rosberg 202

Nick Heidfeld 183

Ralf Schumacher 180

Sebastian Vettel 174

Heinz-Harald Frentzen 156

Adrian Sutil 128

Nico Hulkenberg 111

Jochen Mass 105

Timo Glock 91

Hans Joachim Stuck 74

Rolf Stomemlen 53

Manfred Winkelhock 47

Christian Danner 36

Wolfgang von Trips 27

Stefan Bellof 20

Hans Herrmann 17

Pascal Wehrlein 17

Karl Kling 11

Bernd Schneider 9

y Wolfgang Seidel 9

Lo hasta aquí leído no quiere decir que todo haya sido como miel sobre las hojuelas, porque ha habido sonoras mediocridades: Nick Heidfeld es el segundo corredor más improductivo en la historia de la Fórmula 1, con 183 GP sin ver una victoria.

El número siete es Adrian Sutil después de 128 largadas, tampoco ganó una justa, y no consiguió nunca una Pole Position, tiene la marca en el tiempo de ser el número uno, sin podios, con tantas carreras a cuestas.

Nico Hulkenberg ya va en 111 arrancadas sin triunfos, es el 9º más ineficaz sin ganar y el tercero, sin haber subido jamás a un podio de la categoría suprema.

Hans Joachim Stuck está anotado como 14º en esterilidad, nada obtuvo luego de 74 Grandes Premios. Por supuesto que de los malos pasos, se aprende asimismo.

No importa si eres alemán o nigeriano, la profesión de los pilotos de la máxima categoría requiere muchos factores para cristalizar en algo de verdad grande.

Sin ser deslumbrante el paso de Nico Rosberg, es muy probable que pronto entrará a las páginas del libro de oro de la F1. Ya que de 993 conductores enlistados con sus registros, nada más 32 han sido monarcas del orbe.

Se lo puede ver claro: ha habido muchos en el juego, y bien pocos con el más grande trofeo.

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