por Jefe de Escudería

TARDE NUBLADA EN EL GILLES VILLENEUVE

13 Junio 2016 | 02:01 PM

Clamorosa victoria de Hamilton

Una carrera de FORMULA 1® nunca deja indiferente al amante fiel de este deporte. Pruebas que pasan desabridas para otros, el que le busca –porque le fascina el vértigo y sus condicionantes- encuentra, y mucho.

Además de los autos de Mercedes, de Ferrari y de Red Bull que son las potencias reconocidas, se han metido a los puntos los dos pilotos de Force India. No es poca cosa, con Sergio Pérez (10º) llegando a su primer centenario de GP.

Williams de la que se esperaba tanto, en la medida en que iban con frecuencia a las cosechas, abortó con uno de sus carros; casualmente con el de Felipe Massa que era el único que había anotado en el 100% de la oportunidades habidas en la temporada. En la otra cara de la moneda: Valtteri Bottas se hace con un podio soñado.

Max Verstappen (4º) realizó una carrera sencillamente, espectacular; que signó con broche de oro ante las acometidas de Nico Rosberg. Ya no es una promesa el joven holandés, se ha vuelto una realidad palmaria. Y el más sorprendido debe de ser su colega Daniel Ricciardo (7º) quien vuelve a sucumbir ante su coequipero.

Los dos misiles de Haas volvieron a terminar. Es bien cierto que ha sido fuera de los puntos, pero allí están mucho mejor que: Sauber, Renault y Manor. Con un “plus” Esteban Gutiérrez (13º) con un final mejor que el de su  su colega de cuadra, Romain Grosjean (14º) .

Se esperaba lluvia y no apareció. Varios de los coches fueron sometidos a un reglaje para enfrentar otra climatología. Y fallaron…

La carrera pudo haber sido un poco chata en último Stint, en el cual se esperaba que los neumáticos de Lewis Hamilton (1º) se abrieran. Y no ocurrió. De esta manera, el gran derrotado ha sido Sebastian Vettel (2º) de Ferrari, con la agravante de la mala estrategia por la que se resolvieron en su murete (Pit Wall). Volver a los podios y como el segundo, con cronología ya equiparable a las Flechas Plateadas, es algo que hubo que admirarle al “Tetra”.

La largada ha sido de fantasía y ella valió por todo lo largo del Gran Premio canadiense, que bien visto, tuvo sus bemoles extraordinarios.

Como para quedarse con tres momentos en la retina: cuando se apagaron los semáforos rojos, la persecución detrás del de Red Bull y ver llegar hasta la bandera de cuadritos al campeón en funciones, recordando a Mohamed Ali: volando como mariposa y picando como abeja.

Del ganador y su compañero de establo hay material para llenar páginas y páginas. Que se pueden resumir en una metáfora, es la lucha entre desiguales: un rey y un príncipe. Lewis no se fatiga codeándose con los más grandes de todos los tiempos, en cuanto a lo producido por ellos. Y Rosberg, por debajo de la medianía. 45 victorias contra 18 en una década, lo dicen todo.

Hace pocas semanas la distancia en puntos entre ambos era abismal. Ésta, se ha cerrado debido a la presión patética que ejerce el # 44 sobre el # 6.

Hamilton se apunta como candidato a ser de nuevo campeón.

En cuanto golpea sobre la mesa, todos se cuadran. Es con todos sus defectos, es un piloto sensacional para darle su lugar. Nadie le regala nada. Son 70 vueltas las que él da y bien miradas, cada una es espectacular. Sin errores.

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