por Jefe de Escudería

YA AQUÍ. LA F1ESTA INTERMINABLE

25 Octubre 2016 | 09:49 AM

No hay fecha que no se llegue y no habrá deuda que no se pague, como lo decía el viejo refrán.  Tal vez por eso es que ya estás “a un cuarto para las doce”. El segundo Gran Premio de México de la nueva era, está a unos días de distancia.

Las carreras de Formula 1 son unas refriegas en donde cada rival saca todas las armas al alcance para tratar de imponerse en esa guerra en la paz. Y no debe de extrañarte mucho, si los más grandes candidatos a la victoria son apenas un elenco muy seleccionado de entre todos los que compiten. Ocurre así en los más diversos ámbitos de la existencia. Por eso, vale mucho la pena ir pasando y repasando los diferentes periodos de las carreras de esta fórmula impar, que se han visto, en vivo, en México.

Una etapa muy añeja en la que se imponían los corredores italianos, cerca del año de 1950. Poco después, la década siguiente en que fueron los corredores británicos encabezados por Jim Clark y Graham Hill. Más tarde, las palmas que se brindaron a Nigel Mansell; aunque la idolatría es cierto que acabó por recaer sobre el francés Alain Prost, y en especial, con el afecto que siempre se le dispensó a Ayrton Senna.

Hilado de sucesos tristes fue la columna para ir haciendo, y tejiendo, la leyenda de los encuentros en cuatro ruedas, así como la importancia de tu país cual sede de la épica de esas justas anteriores que vio la Ciudad de México y también el aficionado local: con el símbolo de las muertes tan malhadadas de Bonetto, de los hermanos Rodríguez, de Solana y de Ayrton que han sido los  personajes paradigmáticos, quienes con su fuga a lo más alto: firmaron las épocas que le han dado el alma verdadera a este deporte de emperadores. Visto desde la mitad del Siglo XX, a la fecha.

Si bien, muy poco se explicó de los autos en ese viaje rápido anterior. Y es injusto, porque al final de cuentos se trata de carreras de coches, como el núcleo vital de esta competición.

Los Alfa, Ferrari, Porsche o Maserati de antes; frente a los Dallara, Jordan, Benetton o Minardi de más adelante. Para llegar a los Red Bull, Sauber, Toro Rosso y Mercedes de hoy.

Actores que asimismo, buscan la primacía y que, aunque tengamos que dar de bruces con que, de nuevo: resulta que hay hegemonías. Los muy pocos que se imponen y todo el resto de los que se quedan atrás. Como fue Lotus en su tiempo; y de Ferrari ni hablar, en las temporadas en las que refulgió como la maravilla nunca vista; otro tanto con McLaren y Williams; como hace unos cuantos años lo fue gracias a la enorme creación deAdrian Newey con sus búfalos rojos invencibles y en el presente, lo son las Flechas de Plata.

Si atiendes más lejos, más allá, de los nombres que ostentan y de los emblemas que presumen esos monoplazas, te vas a encontrar con que subyace en su importancia: el ingenio, la habilidad, la destreza y la inteligencia asombrosa del hombre.

Con una serie de distintivos que marcan esta época como lo más novedoso. Lo que es de hoy: por una música que sale de los escapes y es mucho menos ostentosa de lo que previamente fue. Menos ruido y más nueces.

La nueva metodología para crear los impulsores que ahora son híbridos, con motores de combustión interna, en maridaje con los recuperadores de energía, que hacen a los bólidos: coches de pilas.

La reglamentación a la que los someten por estos días que raya en lo que no se acaba de entender, más penalizaciones que en ninguna otra disciplina deportiva. Y la cantidad misteriosa de artilugios nuevos, como los volantes que son computadoras, la ausencia de cables, que no haya un embrague con pedal. La casi total desaparición del metal brillante; las cajas de velocidades de ocho pasos. El DRS, y hasta los neumáticos de colores, que se tejen con un indescifrable esoterismo. Y también, los comisarios-pilotos.

El GPS para el control telemétrico de la conducta, al milímetro, de los coches y la danza millonaria de dinero que se rifa entre los sueldos de los jefes de equipos, los excelsos “aerodinamistas” y claro, los pilotos de este tiempo.

Para rematar, con un autódromo mexicano, que siendo el mismo, es otro. El del nuevo milenio.

Ir a las carreras de Formula 1 de estos días, es un carnaval para los privilegiados; ya que si no fuese suficiente con todas las implementaciones tecnológicas, muy pronto se avecina un cambio que será radical. Los nuevos dueños del negocio tienen en mente llevar esta categoría del espectáculo a lo que será de verdad: estar y ver las carreras de este milenio.

Por eso ha sido un acierto de tu parte, el hecho de que nos veremos de este domingo último del mes de octubre, ante lo que será el nuevo rugido de lo misiles de la más alta velocidad con el mejor margen de maniobra.

Una F1 esta que te sorprenderá. Y de la que ya eres dueño…

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