¿Cómo fue que un descorche espontáneo transformó para siempre la forma de celebrar la victoria en Formula 1? En 2026, Moët & Chandon y F1 celebran los 60 años del champagne shower, uno de los rituales más icónicos del automovilismo.
De un momento espontáneo nació una tradición…
Todo comenzó en las 24 Horas de Le Mans de 1966, una carrera que transformó para siempre la manera de celebrar la victoria. Mientras tres autos de Ford lideraban la competencia en su última hora, Henry Ford II decidió romper con la tradición y solicitó un jeroboam de Moët & Chandon, convencido de que la victoria estadounidense merecía celebrarse con tres litros de champagne. Gracias a esta decisión, Bruce McLaren y Chris Amon se convirtieron en los primeros pilotos en alzar una botella de este formato sobre el podio.
Fue entonces cuando ocurrió lo inesperado. Durante la ceremonia de premiación, el jeroboam entregado a Jo Siffert y Colin Davis, ganadores de la categoría de 2 litros, había sido agitado con demasiada fuerza y, al descorcharlo, el corcho salió disparado y una lluvia de champagne bañó el podio y sus alrededores.
Un accidente espontáneo se convirtió en un momento inolvidable.
Un año después, en las 24 Horas de Le Mans de 1967, Dan Gurney convirtió aquel accidente en un ritual. Tras su victoria junto a A.J. Foy, agitó su jeroboam y roció deliberadamente al público con champagne, dando origen a una de las tradiciones más icónicas del automovilismo: el champagne shower.
…y de una tradición un ícono
La celebración llegó al mundo de Formula 1 de la mano de Sir Jackie Stewart durante el Gran Premio de Francia de 1969, donde encontró su escenario natural: el podio. Desde entonces, el champagne shower se ha convertido en parte del lenguaje universal de la victoria en F1, un momento que todo aficionado reconoce al instante.
Después de la última vuelta, de la precisión, la presión y el desempeño, llega la celebración. Un instante de alegría compartida entre pilotos, equipos y aficionados. Por unos segundos inolvidables, el podio se convierte en un escenario compartido cuyo recuerdo perdura mucho después del fin de la carrera.
A lo largo de distintas generaciones, las mayores leyendas de Formula 1 han hecho suyo este ritual. Desde Niki Lauda y James Hunt hasta Ayrton Senna, Alain Prost, Michael Schumacher, Max Verstappen Charles Leclerc, Lando Norris y muchos más, cada campeón ha dejado su huella en una celebración que simboliza la culminación del esfuerzo, la pasión y la excelencia.
En todas las carreras del campeonato, incluyendo el FORMULA 1 GRAN PREMIO DE LA CIUDAD DE MÉXICO Presentado por Heineken, el champagne shower es una de las imágenes más emblemáticas, símbolo de logro, emoción y momentos inolvidables que sigue inspirando a millones de aficionados alrededor del mundo. Sesenta años después, el mensaje permanece intacto: las victorias más memorables son aquellas que se comparten.